Bruce Dickinson explica por qué Iron Maiden intenta que sus entradas no sean caras: “No queremos que haya un montón de gente muy rica delante del escenario”
El cantante de Iron Maiden tiene claro que sus conciertos no serán un hervidero de gente adinerada

Durante la premiere mundial de 'Iron Maiden: Burning Ambition', el cantante de Iron Maiden, Bruce Dickinson, ha hablado sobre los cambios en la industria musical en las últimas décadas, explicando por qué la banda británica rechaza subir el precio de sus entradas, tal y como han hecho muchos otros artistas internacionales. (vía Blabbermouth.net)
“El problema es que los costes no paran de subir y todo lo demás. Pero eso no es excusa para poner precios de entrada desorbitados. Siempre hemos intentado mantener nuestros precios por debajo de la media porque, francamente, no queremos a un montón de gente muy rica delante del escenario. Queremos que allí estén los auténticos fans, y ellos no siempre tienen mucho dinero. Así que para nosotros, como banda, es muy importante poder ofrecer esa facilidad. Queremos que haya jóvenes en los conciertos, y ellos no tienen mucho dinero. Se lo van a pedir a su padre. Pero, papá, hoy en día el dinero escasea. Por eso es importante intentar mantener los precios de las entradas dentro de unos límites razonables”.

LA INDUSTRIA MUSICAL
Ya en marzo de 202, hablando con ATMósferas Magazine, Dickinson decía lo siguiente sobre el estado de la industria musical: “La industria musical ha hecho dos cosas. Por un lado, si eres artista, el mercado se ha reducido, es decir, ha disminuido la cantidad de dinero que te pagan por tu arte —a menos que seas una estrella de las redes sociales o algo por el estilo, o que seas un DJ que se presenta con una memoria USB y cobra cinco veces más que una banda—. Y ellos tienen que repartírselo entre ocho, mientras que él simplemente aparece con su memoria USB, finge que está haciendo algo y se va con una enorme cantidad de dinero. Así que, desde esa perspectiva, el mundo se ha ido al garete. Y no hay mucho que un individuo pueda hacer al respecto. Solo tienes que trabajar con el mundo tal y como es”.
“No tengo ningún deseo de ser DJ. Soy cantante, soy músico, tengo grupos y gente así, y todos ellos tienen que ganarse la vida tocando conmigo. Así que hago todo lo que puedo para asegurarme de que todo el mundo esté contento, de que todos se ganen la vida y de que podamos salir a tocar buena música”.

“En cuanto a la forma en que se venden los discos —bueno, discos, descargas y cosas por el estilo—, creo que es una situación en la que todos salen perdiendo”, añadió Dickinson. “Me refiero a que hay plataformas como Spotify y similares que, básicamente, están estafando a los músicos al pagarles una miseria por reproducir su trabajo. Y, aun así, [Spotify] no consigue ganar dinero. Así que ellos no ganan dinero [y] los músicos no cobran. Las bandas nuevas apenas pueden permitirse empezar, pero lo hacen. ¿Por qué? Porque les encanta lo que hacen. Eso es lo que les impulsa. Es eso lo que les motiva. Así que, si los servicios de streaming lograran pagar adecuadamente a la gente por las reproducciones, lo que probablemente significaría que los oyentes tendrían que pagar más —algo a lo que, francamente, no me opongo, y no creo que la mayoría de los oyentes lo hiciera—, quizá habría menos gente escuchando, pero serían personas a las que les importa, no gente que lo hace solo porque es barato”.
LOS PRECIOS DE LAS ENTRADAS
En esa misma charla, Bruce habló sobre los cada vez más caros precios de las entradas: “Bueno, dos cosas. Una: depende del tipo de espectáculo y del tipo de público. Es decir, no voy a ir por ahí nombrando a artistas concretos, porque la mayoría de los artistas que cobran, digamos, 1200 dólares por entrada —como en Las Vegas, si quieres ir a ver el concierto de U2, creo que eran 1200 dólares por asiento en el Sphere—. No tengo ningún interés en pagar 1.200 dólares para ir a ver a U2 en el Sphere, ninguno. Cien dólares, quizá”.
“Pero para mí, lo importante es intentar mantener, por un lado, el tipo adecuado de entradas al precio adecuado. Y con eso me refiero al tipo adecuado de entradas, es decir, las entradas que están delante del escenario, que todo el mundo dice que deberían ser las más caras. En realidad, no, deberían ser las entradas con el precio más razonable, porque la gente que va a ir ahí, al frente del escenario, va a ser gente que son auténticos fans, gente joven, gente que no puede permitirse ese dinero de locos, pero son ellos los que necesitan estar en primera fila; son ellos los que van a mantener viva esta música”.
“Y luego están las personas que quizá sean fans, pero quieren llevar a su mujer y no quieren pasar demasiado calor, sudar y todo eso. Así que hay algunos asientos en la parte de arriba o algo así, lo que ellos elijan, y esos tienen un precio diferente”.
“Entiendo que los promotores lo hagan para intentar no perder dinero, porque forman parte de todo el ecosistema. Sin ellos, no habría conciertos. De alguna manera, tienen que recuperar su inversión. Así que es un equilibrio delicado, pero, en general, los precios de las entradas se han disparado. Y algunos de los precios que paga la gente... bueno, algunos de los precios que paga la gente, para mí, son una locura. Yo nunca pagaría ese precio, pero, claro, probablemente no soy fan de ese artista en concreto. La gente que lo es, quizá piense que vale la pena. Quiero decir que, sin duda, en mis conciertos siempre hemos intentado mantener los precios de las entradas dentro de unos límites normales. Y lo mismo ocurre con Maiden”.