El emblemático artista nos ha abandonado a los 95 años

Sonny Rollins, legendario saxofonista de jazz, también conocido por su trabajo con The Rolling Stones, falleció el pasado 25 de mayo a los 95 años.
Un comunicado anunciando su muerte del que se hace eco Ultimate Classic Rock lo describía como “una de las figuras más reconocidas e influyentes de la música estadounidense del siglo XX y más allá”.
Nacido en Harlem, Nueva York, en 1930, Rollins comenzó a tocar música en su más tierna infancia. Tardó poco en darse cuenta de que ese era su camino y, en su pubertad, ya comenzó a ejercer de músico profesional. Poco después, en los 50, Rolling alcanzó gran notoriedad, consolidándose como uno de los grandes nombres del jazz.
Pero su historia da un giro interesante e inesperado. Justo cuando estaba convirtiéndose en una estrella, Rollins, de la nada, puso en pausa su carrera, parando en seco dos años en los que dejó grabar y de actuar en directo, una decisión que solo aumentó el aura de misterio en torno a su talento. Eso sí, en 1961 el saxofonista regresó por todo lo alto y desde entonces continuó desarrollando una carrera innovadora e influyente.
A lo largo de más de seis décadas, Rollins participó en más de 100 discos. Entre sus colaboraciones figuran nombres históricos del jazz como Miles Davis, Dizzy Gillespie, John Coltrane y Thelonious Monk.
En 1981, cruzaría sus caminos con unos colaboradores menos habituales: The Rolling Stones.
Sonny Rollins y The Rolling Stones
Mick Jagger conoció a Rollins a través de un amigo común en Nueva York, aunque el cantante dudó a la hora de pedirle que colaborara en el álbum 'Tattoo You' de 1981.

Sin embargo, no sólo Jagger realizó la petición sino que el saxofonista aceptó, aunque más tarde confesaría que fue principalmente por la insistencia de su esposa.
“Pensé: ‘Tío, The Rolling Stones… no quiero grabar ningún disco con The Rolling Stones’”, explicó Rollins a The New York Times en 2020. “Los consideraba —y era un error por mi parte— por debajo del nivel del jazz. Pero mi mujer me dijo: ‘No, no, tienes que hacerlo’. Así que pensé: ‘Vale, voy a intentar conectar con lo que hacen y hacer que suene lo mejor posible’”.
Rollins participó en tres canciones de la banda: "Slave", "Neighbours" y, la más emblemática, "Waiting On A Friend". .
La interpretación de Rollins acabó convirtiéndose en uno de los elementos más recordados de "Waiting On A Friend". La canción fue un éxito y alcanzó el puesto 13 del Billboard Hot 100.
Rollins, pese al éxito, rechazó una invitación para salir de gira con la banda: “No me identificaba con ellos porque pensaba que simplemente derivaban del blues negro”, comentó en su momento. “Recuerdo una vez en un supermercado en Hudson, Nueva York, donde estaban poniendo éxitos del momento. Escuché una canción y pensé: ‘¿Quién es ese tipo?’. Su forma de tocar me llegó. Y entonces me di cuenta: ‘Un momento… ¡ese soy yo!’. Era mi interpretación en uno de esos discos de Rolling Stones”.
Rolling ganó dos premios Grammy y recibió un Grammy honorífico a toda su trayectoria en 2004. También obtuvo doctorados honoris causa de más de diez universidades, entre ellas Duke, Wesleyan, Juilliard y Berklee College of Music. En 2011 recibió además el prestigioso Kennedy Center Honor.
Rollins ofreció su última actuación en 2012. Aunque nunca anunció oficialmente su retirada, los problemas respiratorios progresivos derivados de una fibrosis pulmonar le obligaron a dejar los escenarios.