Roger Waters desvela cómo creó la intro de "Money": "Grabé la base rítmica en una caseta en el fondo del jardín"
La historia detrás de uno de los comienzos de canción más icónicos de la historia del rock es tan mundana como genial. La legendaria introducción de cajas registradoras y sonidos de monedas de “Money”, el clásico de Pink Floyd, no se gestó en un estudio de alta tecnología, sino de la forma más casera que uno pueda imaginar. Así lo desvelan en el pódcast ‘Los 50 esenciales de RockFM’, arrojando luz sobre el ingenio de un Roger Waters en estado de gracia.
Un ritmo nacido de la arcilla
Fue el propio Roger Waters quien, ni corto ni perezoso, se metió en la caseta del jardín que usaba su mujer, que era ceramista, para dar con la clave. “Grabé la base rítmica en una caseta en el fondo del jardín”, confiesa. Allí, con un equipo mínimo que incluía un Revox a 77 y dos máquinas de grabación, se topó con una herramienta inesperada: “Ella tenía una especie de bandeja metálica grande para mezclar arcilla”.
La inspiración llegó al instante. Waters colocó un micrófono sobre la bandeja y empezó a lanzar monedas. “Pensé, ya sé cómo sacar el ritmo de esto”, explica. A esa base le añadió el sonido de papel rasgado y el de una caja registradora, creando una base rítmica única.
Ya sé cómo sacar el ritmo de esto"
El bucle perfecto en 7/8
El bajista se dio cuenta de que el ritmo estaba en un compás de 7 por 8, así que cortó siete fragmentos de cinta con los efectos de sonido y los empalmó. “Lo monté en el rebox, haciendo que la cinta pasara alrededor de un soporte de micrófono para mantenerla en bucle, le di al play”, detalla sobre la creación del famoso loop que abre la canción.
Corté 7 fragmentos de cinta con efectos de sonido y los empalmé"
Aunque la canción está cantada por David Gilmour, “Money” es el ejemplo perfecto de la nueva dirección que estaba tomando la creatividad de Roger Waters. En este álbum, su personalidad impregna el sonido del grupo con matices nunca antes vistos, consolidándose como el principal compositor de la banda y soltándose como escritor con resultados impensables en trabajos anteriores.
“Money” es, posiblemente, el tema más conocido del disco. Se trata de una pieza dinámica y vital, con un bajo incansable, novedosos efectos, una letra afilada sobre el consumo y, por supuesto, los tremendos solos de guitarra de David Gilmour y de saxofón a cargo de Dick Parry. A veces, como se recuerda en el pódcast, estos momentos de genialidad surgían en los contextos más inesperados para Pink Floyd.
