El cantante recuerda en una entrevista el impacto que le causó la banda un año antes de unirse a ella y cómo supo que su destino estaba ligado al grupo

Hay momentos que te cambian la vida, y para Corey Taylor, uno de ellos fue ver a Slipknot en directo un año antes de convertirse en su icónico vocalista. En una reciente entrevista con Josh Scherer en el canal de YouTube Mythical Kitchen, el músico ha desempolvado los recuerdos de aquel concierto que, sin saberlo, marcaría su destino para siempre.
Crónica de una premonición
Taylor, que en aquel entonces lideraba su banda Stone Sour fundada en 1992, ha relatado cómo vivió el primer encuentro con la que sería su futura banda. "Había vuelto a Iowa después de vivir un tiempo en Denver y todo el mundo hablaba de la nueva banda que los chicos habían formado", explica. La fecha, grabada a fuego en su memoria: el 4 de abril de 1996. "Lo recuerdo como si fuera ayer. Pensaba: 'Oh, qué pasada. Vale. Allá vamos'", comenta sobre el ambiente previo al show.
Lo que vino después fue un caos perfectamente orquestado que dejó a Taylor con la boca abierta. La banda no apareció por el escenario, sino que se abrió paso a gatas entre el público. "Estábamos como: '¿Pero qué demonios…?'", recuerda. La entrada fue solo el principio de una actuación que él mismo describe como una amenaza, "pero en el buen sentido".
Voy a ser el cantante de este grupo
El directo de Slipknot era justo lo que la escena de Iowa necesitaba: más duro, más rápido y más loco. "Subieron al escenario y, de repente, Clown dio una voltereta, y Joey Jordison empezó al mismo tiempo una ráfaga de redobles... Fue una locura, tío", relata con entusiasmo. Fue en ese preciso instante, abrumado por la energía, cuando un pensamiento se cruzó en su mente: "Recuerdo perfectamente haber pensado: ' Voy a ser el cantante de este grupo'. Y nunca antes se me había pasado por la cabeza. Tampoco se me ha vuelto a pasar desde entonces".
Rivalidad y admiración mutua
Por aquel entonces, su proyecto, Stone Sour, era "mucho más melódico", con un toque grunge y alternativo. Aunque tenía elementos pesados, era "más seguro". Slipknot, en cambio, era una bestia diferente, una fusión de influencias que incluía a Korn, Slayer, Minor Threat e incluso hip-hop. Según Taylor, lo que hacía especial a Slipknot era que sus miembros "tenían muchas ganas de triunfar. Todos tenían una gran motivación".
Nos encanta lo que haces. Queremos que formes parte de esto. ¿Te apetece?
El destino quiso que Stone Sour y Slipknot compartieran cartel una noche. "Fue una locura. Nos admirábamos mutuamente. Sin duda había rivalidad, y esa es una de las cosas que les llevó a acercarse a mí más tarde", confiesa. Ese respeto mutuo, sumado al esfuerzo que Taylor demostraba trabajando en dos empleos y promocionando su banda sin descanso, fue clave. Slipknot vio su dedicación y le hizo la oferta que lo cambiaría todo: "'Oye, vamos a hacer esto. Vamos a conseguirlo. Nos encanta lo que haces. Queremos que formes parte de esto. ¿Te apetece?'"
El propio Corey Taylor lo resume a la perfección al recordar cómo se desvivía por su banda, colgando carteles en los pasos elevados. "Así que ellos vieron ese esfuerzo. Y yo lo vi en ellos", explica. La conclusión, vista con la perspectiva del tiempo, es casi poética y deja claro que algunas cosas simplemente están destinadas a suceder: "Y, aunque ahora resulte muy raro decirlo, estaba claro que tenía que ser así".