El legendario vocalista de Deep Purple aclara sus polémicas declaraciones sobre el fin de su carrera y confirma que la banda está más en forma que nunca

Que no cunda el pánico. Ian Gillan no se retira, o al menos no por ahora. El icónico cantante de Deep Purple ha salido al paso para desmentir, con su habitual retranca, los rumores que apuntaban a un adiós inminente. En una reciente entrevista con Roisin O'Connor, editora de música de The Independent (vía Blabbermouth), Gillan ha matizado sus propias palabras de noviembre de 2025, cuando sugirió que el retiro "no estaba lejos" debido a problemas de visión. "No dije eso en absoluto, y nunca lo he dicho. Y nunca lo diría", ha sentenciado.
No canto con los ojos"
La polémica surgió a raíz de sus problemas de vista, pero el cantante, con la ironía que le caracteriza, ha aclarado la situación: "También dije que mi vista estaba fallando, y todo el mundo dijo: 'Oh, ¿te vas a retirar?' Bueno, no canto con los ojos". El genio y figura de Gillan, que a sus 80 años sigue al pie del cañón, insiste en que el único barómetro para su adiós será la energía: "Lo que dije fue que cuando sintiera que no tenía la fuerza, entonces me retiraría. Pero, sí, todos estamos un poco cascados, pero mientras la energía esté ahí y tengas el impulso y el grupo esté a tope, seguiremos".
Girar hasta el final
Preguntado sobre la moda de las residencias de artistas en una sola ciudad, Gillan lo tiene claro: no es para él. El vocalista es un animal de carretera. "[Las residencias] no son para mí, la verdad. Me gusta viajar. Me gusta estar en la carretera. Me gusta llevar la música a la gente", afirma. Para él, la experiencia de un concierto va más allá de la comodidad, se trata de un encuentro casi sagrado entre el artista y su público, especialmente cuando se trata de ver a una banda en concreto: "Creo que deberías acercarte a ellos tanto como puedas".
El cantante se siente pletórico en las giras y compara la vida en la carretera con una curiosa analogía: "A menudo lo comparo con el circo. Tienes que fregar los platos además de hacer el número de trapecio". Con un humor un tanto negro, incluso recuerda su fascinación infantil por el peligro: "Cuando era niño, cuando el domador de leones metía la cabeza en la boca del león, yo solo quería que el león le arrancara la cabeza. Y nunca ocurrió".
La banda está dura, malvada y hambrienta en este momento"
Gillan asegura que la llegada del guitarrista Simon McBride ha rejuvenecido a la banda, que se encuentra en un estado de forma envidiable. "La banda está dura, malvada y hambrienta en este momento. Nunca la he sentido tan compenetrada", confiesa. El listón para colgar el micrófono está, según él, en la "dignidad humana": "Una vez que empiezas a salir y a avergonzar a la gente con tu incapacidad para hacer lo que has hecho toda tu vida, entonces es el momento de parar. Pero hasta que llegue ese momento, vamos bien".
El humor ante el paso del tiempo
En una entrevista anterior con la revista Uncut, el cantante ya había hablado con una sinceridad aplastante sobre el envejecimiento. Admitió tener solo un 30% de visión, lo que le complica tareas cotidianas como trabajar en su portátil, pero se lo toma con filosofía. "Es divertidísimo esto de envejecer. Es para morirse de risa", comentaba con su particular humor. "Bueno, a veces sí y a veces no. Camino por la calle y oigo que algo se cae... clang, otra cosa que se ha ido".
El cantante también aprovechó para aclarar el origen de la famosa gira de despedida, "The Long Goodbye", que comenzó en 2017. Lejos de ser un plan de jubilación, fue una estrategia de los promotores. "Fue una broma, en realidad", explica Gillan. "Alguien dijo: 'Tenemos que vender más entradas'. Y es el viejo recurso de la gira de despedida. Así que dije: 'Vale, llamémosla gira de despedida, pero llamémosla 'la larga despedida', y pongamos el énfasis en la palabra 'larga'". Y tan larga, ya que la banda tiene fechas y proyectos planeados hasta finales de 2026.
El resto de la banda opina
La visión de Gillan es compartida por sus compañeros. El batería Ian Paice, de 78 años, asegura que no hay una fecha de caducidad. "Nunca hemos planeado una fecha para dejar de trabajar. Somos realistas", afirmó en 2023. Paice cree que el final llegará de improviso y que, incluso si dejaran las giras, no hay razón para no "hacer más discos", aunque reconoce que tener las ideas es lo más difícil.
El bajista Roger Glover, de 80 años, se muestra aún más reacio a un final programado. "No me gusta la idea de anunciar el último concierto: 'Y aquí están. Este es su último show'. El estrés que implicaría sería ridículo", declaró. Para él, es un simple "ejercicio para ganar dinero" y prefiere que la banda simplemente "siga adelante hasta que se detenga" por causas de fuerza mayor.
Por su parte, el teclista Don Airey, de 78 años, recordó que la gira de despedida de 2017 se extendió por la demanda popular. Citando al poeta T.S. Eliot, predice que el final de la banda será "no con una explosión, sino con un gemido". Y suscribiendo las palabras del bluesman Buddy Guy, remata: "Los músicos no se retiran. Caen".
Mientras tanto, la maquinaria de Deep Purple sigue engrasada y funcionando a pleno rendimiento. Tras la marcha de Steve Morse en 2022, la incorporación de Simon McBride ha supuesto un revulsivo. La banda lanzó su último álbum de estudio, 'Splat!', el pasado 3 de julio a través de earMUSIC, demostrando que, por mucho que algunos se empeñen, el rock de estos gigantes no tiene fecha de caducidad.