Tommy Lee (Mötley Crüe) explica su secreto para no engordar: “Como más o menos lo que me da la gana”
El batería de Mötley Crüe explica cómo hace para seguir pesando lo mismo que cuando iba al instituto

En una nueva entrevista con The Joe Rogan Experience (vía Blabbermouth.net), el batería de Mötley Crüe, Tommy Lee, ha afirmado que sigue pesando lo mismo que cuando aún iba al instituto y ha explicado cuál es, según él, el motivo por el que no engorda sin hacer ningún tipo de dieta.
“Y yo estaba como: 'Vale, ¿cómo coño es que peso lo mismo desde el puto instituto hasta hoy?'. Y pensaba: 'Qué jodidamente raro'. Y como más o menos lo que me da la gana. No hago dieta ni sigo ningún programa alimenticio estricto. Me dije: 'Tengo que comprobarlo'. Me compré uno de esos —esto fue hace años— que era como un podómetro que se enganchaba al zapato, como los que usan los corredores para… Esa era la versión antigua”.

“Solo tenías que engancharlo al zapato y te decía cuántas millas habías recorrido. Así que me compré uno y me lo enganché. Y me digo: 'Me pregunto cuántas jodidas millas habré recorrido después de un concierto de dos horas. No lo sé. Joder. ¿Quién sabe?'. Sé que estoy sudando a más no poder, y después del concierto, lo único que oigo es un zumbido en los oídos, y estoy jodidamente… estoy hecho polvo; reventado. Y me lo quité después del concierto, miré hacia abajo y ponía 13,3 millas (21,4 kilómetros). Y pensé: 'Así que por eso estoy tan delgado, joder'”.
TOCAR LA BATERÍA ES COMO UN DEPORTE
Lee continuó explicando que tocar la batería, al menos en lo que a rock y heavy metal se refiere, implica una demanda física propia del deporte: “Eres el latido de la banda, tío. La gente dice que una banda es tan buena como su batería, y eso es jodidamente... es totalmente cierto, y no lo digo solo porque yo sea un jodido batería. Pero un batería tiene mucha responsabilidad, tío. Todo el mundo, toda esa gente que ves ahí fuera moviéndose, yo soy responsable en gran parte de eso. Y no digo que de todo, pero en cierto modo marcas el ritmo y haces que la gente se mueva físicamente. Eso requiere mucho trabajo. Toda la energía que sueltas la recuperas, y lo ves, y piensas: 'Joder, yo soy el que lleva el ritmo'. Y es genial estar ahí. Pero es una responsabilidad, es físico y te deja agotado. Pero es jodidamente alucinante. Vivo para eso”.