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Wes Borland y origen de "Break Stuff" de Limp Bizkit: "Era casi una broma de lo simple que era"

 

El icónico guitarrista de Limp Bizkit se abre sobre la composición de uno de sus mayores éxitos, un tema que nació de la forma más inesperada

2HBHFMJ Sam Rivers and Fred Durst of Limp Bizkit perform at the NME Show at Brixton Academy in London.Copiar enlace

El guitarrista de Limp Bizkit, Wes Borland, no es conocido precisamente por morderse la lengua, y sus últimas declaraciones sobre uno de los mayores himnos de la banda, “Break Stuff”, no han sido una excepción. El músico ha desvelado el curioso origen de una canción que se convirtió en la banda sonora de toda una generación y que, según él, nació casi por casualidad.

Un hit nacido de una broma

En una reciente intervención, Borland ha explicado que la composición del tema fue tan insultantemente sencilla que dentro de la banda se lo tomaron con humor. “Era casi una broma de lo simple que era”, ha confesado el guitarrista. A veces, los riffs más tontos y directos son los que acaban convirtiéndose en éxitos mundiales, y este es un claro ejemplo de ello.

Era casi una broma de lo simple que era"

Lo que empezó como un riff sin pretensiones, una de esas ideas que surgen en el local de ensayo, terminó siendo el combustible perfecto para la afilada lengua de Fred Durst. La combinación dio como resultado un himno generacional que definió el sonido del álbum 'Significant Other' y catapultó a Limp Bizkit al estrellato masivo.

La canción más peligrosa del mundo

Pero la cosa no queda ahí. Borland también se ha referido a “Break Stuff” como “la canción más peligrosa del mundo”. Y motivos no le faltan. Su energía explosiva y su letra cargada de rabia la convirtieron en pura dinamita en los conciertos de la banda, un catalizador de pogos y caos que, para bien o para mal, ya forma parte de la historia del rock.

La canción más peligrosa del mundo"

Así, lo que fue concebido casi como un chiste entre colegas, se transformó en un monstruo incontrolable que ha hecho saltar a millones de personas. Una dualidad que define a la perfección el legado de Limp Bizkit: una banda capaz de hacer historia con un par de acordes y mucha, pero que mucha, actitud.

Y esa fama de "canción peligrosa" no es solo una medalla que se colgaron en los noventa. La reputación de "Break Stuff" sigue generando anécdotas que demuestran que su espíritu caótico está más vivo que nunca. La última prueba de ello tuvo lugar hace apenas unas semanas, durante su actuación en el festival Summer Of '99 And Beyond, en Illinois. Allí, los cómicos de Broken Lizard, disfrazados como los agentes de su mítica película "Super Troopers", asaltaron el escenario para "detener" el concierto por exceso de ruido. Una genialidad que pilló a más de uno por sorpresa.

El numerito fue de los que hacen historia. Con las luces del recinto encendidas, uno de los actores empezó a abroncar al personal con un memorable: "¡Cállense todos, imbéciles!". La falsa detención, por supuesto, acabó en una fiesta monumental. La troupe de cómicos y la banda terminaron hermanados sobre el escenario, cerrando la noche, cómo no, con una interpretación conjunta de "Break Stuff". Si eso no es ser un himno peligroso, que baje Dios y lo vea.

Un resurgir que ni ellos se creen

Este tipo de momentazos demuestran el estado de gracia en el que vive la banda. El propio Borland ha reconocido que están en su mejor momento: "Somos ahora mismo más grandes que nunca", afirmaba, casi con incredulidad. Lejos de la arrogancia, el guitarrista lo achaca a la suerte y a una madurez que ha sentado de maravilla al grupo. "Ahora nos llevamos muy bien entre nosotros, todos somos adultos y seguimos divirtiéndonos haciendo esto. Y creo que eso se transmite al público".

Quizás esa sea la clave de todo. La misma espontaneidad que dio vida a "Break Stuff" —Borland recuerda que pudo nacer de un simple "escribe ahora mismo lo mejor que hayas escrito nunca" de Durst— es la que sigue conectando con una legión de fans. Una mezcla de nostalgia, TikTok y, sobre todo, autenticidad, que ha convertido a Limp Bizkit en una banda que, lejos de vivir del recuerdo, sigue escribiendo su historia a base de guitarrazos y benditas locuras.

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