Roger Waters y su hijo Harry resucitan la época dorada de Pink Floyd: "Vamos a recrear los álbumes de forma auténtica"
Roger Waters y su hijo Harry preparan una ambiciosa gira de más de cien conciertos para revivir las grandes obras del rock psicodélico

Roger Waters y su hijo Harry Waters han presentado oficialmente todos los pormenores de 'Legacy – A Pink Floyd Show', una mastodóntica producción en directo diseñada para rendir tributo a la incontestable época dorada de Pink Floyd. El proyecto ha nacido bajo la dirección artística del propio bajista y compositor británico, aunque este no tiene previsto subirse a las tablas durante las actuaciones.
En su lugar, Harry Waters asume la dirección musical absoluta al frente de una banda de 10 músicos, encargándose personalmente de cantar, tocar el piano y hacer rugir el órgano B3. El repertorio del espectáculo se sumerge de lleno en el glorioso catálogo facturado entre 1971 y 1979, rescatando piezas maestras de las obras cumbre 'The Dark Side Of The Moon', 'Wish You Were Here', 'Animals' y 'The Wall'. Se trata de conciertos de más de dos horas de duración concebidos para calcar las grabaciones de estudio originales sin dejar un solo detalle al azar.
Una recreación milimétrica y visualmente deslumbrante
Para garantizar una experiencia sonora impecable, Harry Waters ha dejado claras las intenciones del grupo al asegurar: "Vamos a recrear los álbumes de forma auténtica, lo más cerca posible de nota por nota". El despliegue visual tampoco se queda atrás, ya que el equipo técnico de Roger Waters ha desarrollado una escenografía de primer nivel con proyecciones inspiradas en el arte original de Pink Floyd, emitidas a través de pantallas LED de alta definición.
El propio Roger Waters ha manifestado su entusiasmo ante esta aventura conjunta con palabras de admiración hacia el conjunto. "Estas canciones han significado muchísimo para muchísima gente durante muchos años, y estoy emocionado ante la posibilidad de que el público vuelva a reunirse para vivirlas en directo", ha explicado el veterano músico, rematando que "Harry ha reunido una banda fantástica y estoy deseando que los fans de todo el mundo puedan ver el espectáculo tan especial que hemos creado juntos".
Por su parte, el director musical ha expresado la profunda conexión emocional que mantiene con la obra de su progenitor. "Me enamoré inmediatamente de esta música. Tuvo un impacto enorme en mí, independientemente de cualquier prejuicio por el hecho de que fuera la música de mi padre. A día de hoy sigo queriéndola profundamente", ha confesado, antes de concluir que colaborar en esta producción es un verdadero honor para conectar con fans de todas las edades.
El fichaje estelar y las viejas heridas familiares
El camino hasta armar esta formación no ha estado exento de audiciones titánicas. A principios de año, Roger Waters puso en marcha un exhaustivo casting internacional para encontrar una voz idéntica a la suya de hace medio siglo, reconociendo que faltaba un eslabón capaz de cantar todo lo que él interpretaba en los años setenta. Tras cribar más de 3.000 candidaturas, el puesto ha recaído en el vocalista canadiense afincado en Nashville, Clifton David Broadbridge, quien conquistó a los Waters en una prueba presencial definitiva.
El vínculo de Harry Waters con el universo de la banda viene de lejos, ya que su voz infantil quedó inmortalizada en el clásico "Goodbye Blue Sky". Posteriormente, el teclista ha militado más de 15 años en directo junto a su padre en giras de la talla de 'The Dark Side Of The Moon' o 'The Wall', además de participar en la histórica cita del festival Desert Trip de 2016. Sin embargo, la relación profesional saltó por los aires en 2023, cuando Roger decidió despedirlo de su banda buscando renovación en sus filas. Lejos de guardar rencor tras aquel despido, Harry ha colaborado con la prestigiosa formación tributo Brit Floyd antes de sellar las paces creativas en este nuevo espectáculo.
Un centenar de fechas y un horizonte sin tregua
La ambiciosa gira de 'Legacy – A Pink Floyd Show' tiene fijado su pistoletazo de salida para el 15 de febrero de 2027 en Columbus, Georgia, extendiéndose a lo largo de más de un centenar de paradas entre Norteamérica y Europa. La primera tanda de fechas norteamericanas recorrerá escenarios en plazas como Florida, Texas, Nueva York, California o las canadienses Ontario y Vancouver, mientras que las entradas salen a la venta general este viernes 2 de octubre. Los conciertos europeos verán la luz en próximas confirmaciones oficiales.
Este nuevo tributo aterriza en un momento en el que Pink Floyd ha devuelto al foco su época de 1971 a 1979 mediante el recopilatorio '8-Tracks'. Todo ello ocurre mientras las tensiones históricas de la formación madre continúan completamente enquistadas, después de que David Gilmour haya reiterado que no existe opción alguna de volver a trabajar con Roger Waters, zanjando cualquier esperanza y catalogando su relación como imposible. Los seguidores, mientras tanto, podrán disfrutar del legado más puro a través de esta nueva alianza de sangre sobre el escenario.
