El cantante de The Rolling Stones reflexiona sobre la evolución musical de la banda y el espíritu aventurero del legendario batería fallecido en 2021

Parece que ni Su Satánica Majestad, Mick Jagger, es inmune al paso del tiempo y a esa manía que nos entra a todos de acomodarnos. El icónico cantante de The Rolling Stones ha soltado una de esas perlas que dan que pensar, admitiendo que, con los años, uno prefiere quedarse en terreno conocido. Una filosofía que, según él, chocaba frontalmente con el espíritu siempre inquieto del inolvidable Charlie Watts.
La comodidad de la experiencia
En unas declaraciones recientes, Jagger ha confesado esa tendencia a la seguridad que da la veteranía. "A medida que envejeces, quieres ceñirte a lo que sabes hacer", ha comentado el líder de los Stones. Unas palabras que, viniendo de alguien que ha saltado por los escenarios de medio mundo durante más de 60 años, suenan casi a herejía rock. Pero hasta los más grandes se ganan el derecho a bajar un poco las revoluciones.
Quieres ceñirte a lo que sabes a medida que envejeces"

Charlie Watts: El explorador incansable
Sin embargo, en esa misma reflexión, Jagger ha querido marcar distancias con el que fue el corazón rítmico de la banda hasta su fallecimiento en 2021. Ahí es donde la figura de Charlie Watts se agiganta. Según Mick, el batería era todo lo contrario a esa comodidad: "Charlie, sin embargo, no le decía que no a ninguna dirección". Unas palabras que confirman lo que muchos ya sabíamos: Watts era el ancla, pero también la vela que empujaba el barco hacia nuevos mares.
No le decía que no a ninguna dirección"
Esta dualidad es, precisamente, una de las claves para entender la longevidad y la riqueza del repertorio de The Rolling Stones. Porque, como bien se apunta, no son "solo una banda de blues". Su discografía es un viaje por un montón de estilos, desde el rock and roll más crudo al funk, pasando por el country o la música disco. Y en esa versatilidad, la actitud de Charlie Watts, siempre dispuesto a explorar sin prejuicios junto a sus compadres Mick Jagger y Keith Richards, fue absolutamente fundamental.
Un cóctel molotov de personalidades que, lejos de hacerlos implosionar, les convirtió en la banda de rock más grande del planeta. Mientras Jagger se contoneaba y construía el arquetipo de frontman definitivo, Watts aportaba esa elegancia y ese pulso jazzístico que les permitía atreverse con todo. Era el contrapunto perfecto, el ancla que permitía al resto volar sin miedo a estrellarse. Sin su bendición rítmica, himnos como “Miss You” o “Sympathy for the Devil” quizás nunca hubieran sonado como lo hacen.
La paradoja del rock and roll
Y es que, por mucho que Jagger se lamente ahora de los achaques de la edad en esa charla con 'The New York Times', donde asegura que envejecer “no tiene nada de positivo” y que ha olvidado toda su sabiduría, la maquinaria Stone no se detiene. Resulta irónico que, justo cuando confiesa su querencia por lo conocido, la banda se descuelgue con 'Foreign Tongues', su vigésimo quinto álbum de estudio], publicado el pasado 10 de julio.
Un disco que, para más inri, llega cargado de colaboraciones estelares como las de Paul McCartney, Robert Smith o Steve Winwood. Y sí, ahí está el detalle que lo cambia todo: también incluye una colaboración póstuma del mismísimo Charlie Watts. Parece que el batería, incluso desde el más allá, sigue empujando a Jagger fuera de su zona de confort. Una última lección de ese espíritu inquieto que tanto le caracterizaba.

A pesar de que Su Satánica Majestad afirme que ahora tiene que “tener más cuidado” y que su sitio en el fútbol está en la portería, su misión sobre las tablas sigue intacta. Lo dejó bien claro: su trabajo es que el público se olvide de sus problemas y se vuelva “aún más loco”. Así que, aunque el cuerpo le pida sofá y manta, el espíritu de Mick Jagger sigue exigiendo que el volumen suba hasta el once. No esperen sermones, solo rock and roll. Y del bueno.